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14 de octubre de 2008

¿ACTUAMOS CON CONCIENCIA?

La pregunta puede realizarse de muchas maneras: ¿somos sinceros cuando hablamos de que sufrimos con el sufrimiento ajeno?, ¿somos coherentes con lo que decimos cuando hablamos de sentimientos?, o cuando decimos que las guerras tendrían que desaparecer, que nos importa mucho el hambre que sufren ciertas personas, que nos importa la vida ajena, que nos duelen las muertes de un atentando, etc. ...

Hace unos días, charlando con unos compañeros y amigos, en Milán, intentando distraernos por la noche después de cenar y tras haber pasado unos días de mucho trabajo, comentamos este tema. Se debatió bastante. Parecía un asunto recurrente y banal porque todos estábamos de acuerdo en cuánto sufríamos con el sufrimiento ajeno y cuánto nos importaba la vida de los demás, incluso la de los mamíferos superiores, se llegó a decir.

Un economista francés que estaba con nosotros, bastante joven, que había permanecido callado hasta entonces, nos planteó una situación hipotética y una pregunta.

Imaginaos, nos dijo, que existe un edifico con unas características especiales, que al entrar en él, en la primera sala, hay un letrero con las siguientes indicaciones:

NADIE TE VE, POR LO QUE NADIE VERÁ LO QUE VAS A HACER AQUÍ, NI NADIE TE PREGUNTARÁ JAMÁS QUÉ HAS HECHO, NI JAMÁS TENDRÁS QUE DAR NINGUNA EXPLICACIÓN DE QUE HAS ESTADO AQUÍ. NADIE LO SABE NI LO SABRÁ.

EN LAS SIGUIENTES SALAS DE ESTE EDIFICIO ENCONTRARÁS 6.500 MILLONES DE PULSADORES (CADA UNO CORRESPONDE A UN HABITANTE DE LA TIERRA). SI LO DESEAS, PUEDES APRETAR TANTOS PULSADORES COMO QUIERAS, NADIE TE VERÁ. POR CADA PULSADOR QUE APRIETES RECIBIRÁS UN MILLÓN DE EUROS Y UNA PERSONA DE ESTE MUNDO MORIRÁ AUTOMÁTICAMENTE. NUNCA SABRÁS QUIÉN HA MUERTO, NI SI HA DEJADO FAMILIA, NI DE QUE PAÍS ERA, NI SI ERA ANCIANO O NIÑO, HOMBRE O MUJER, POBRE O RICO, MONJE SOLITARIO O CABEZA DE FAMILIA.

Evidentemente todos los presentes nos horrorizamos ante la posibilidad de que este edificio pudiera existir alguna vez. Nadie sería capaz de apretar un sólo pulsador. Somos seres con capacidad de raciocinio y conciencia, sufrimos por los demás, valoramos mucho la vida y ésta tiene un valor muy superior al dinero.

Pero, ¿y si ese edificio existiera y las indicaciones que pone el letrero de la primera sala fueran ciertas?, ¿qué haríamos realmente?

Posiblemente habría personas que apretarían cientos o miles de pulsadores. Sólo les importaría enriquecerse, no les importaría unos miles de muertos que no conocen. Otros, con “mayor conciencia”, quizás apretaran unos pocos pulsadores, para así poder tener grandes recursos económicos y por otra parte no hacer demasiado daño a sus semejantes. Otros, quizás apretaran un sólo pulsador, lo justo para vivir el resto de su vida, y pensarían: lo siento, pero, por un sólo muerto que no conozco, a mí me soluciona el resto de mis días. También, quizás, los habría que saldrían del edificio sin apretar un sólo pulsador. Pero nadie sabría lo que han hecho. Ni nadie sabría que han estado allí.

¿Son dignos de desprecio y reprobación, pudiéndoles calificar de criminales los que aprietan los pulsadores, aunque nadie lo sepa? ¿es peor el que aprieta miles de pulsadores que el aprieta unos pocos, o el que sólo aprieta uno? ¿existe una escala de maldad por apretar un sólo pulsador o apretar miles? ¿está la criminalidad relacionada con la cantidad, con la intención o con el acto?
¿Somos sinceros con nuestros sentimientos reales? ¿decimos y hacemos lo que realmente pensamos y sentimos?

Sé la respuesta escrita o verbalizada de todos aquellos que puedan leer esta hipotética situación, pero la realidad ¿cuál sería?

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante el texto.

La conciencia esta ahí y sino investiguemos: ¿cuantas personas apretarían un solo botoncito para hacerse millonarios?(teniendo en cuenta que solo ellos lo sabrían).

El que dice que no "mataría a nadie" no dice lo que realmente piensa. Es mi opinion.

Saludos

Blanca dijo...

Josep: La despersonalización del crimen o ausencia de conciencia ante este acto ha sido estudiada por diversos autores en base a hechos que podían ajustarse al hipotético que planteas llevado al extremo. Me refiero a metonimias del horror como Hiroshima, Nagasaki o Austwichtz-Birkenau. Con respecto a este último, por ejemplo, Hannah Arendt, en “Eichmann à Jérusalem (1966), habla de la “banalidad del mal”, en donde el crimen se convierte en un hecho banal para el ejecutor, cuando éste forma parte de una cadena de trabajo y se limita a obedecer a intereses superiores, realizando su labor como una simple pieza, sin necesidad de reconocer el propio acto y sus implicaciones.
Extrapolando esta conclusión, la banalidad del mal aniquila la conciencia y todos somos capaces de banalizar.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Interesante la entrada. Da qué pensar. Parece un guión al cual hay que seguir; un Deus ex machina. En contraposición la voluntad del individuo, o sea, el libre albedrío restringido.


Creo que no mataría a nadie por una moneda de cambio, si se piensa bien en eso consiste el dinero. Ahora bien, se lo contaría a todo el mundo conocido. Con esta fuerza interior creo se tendría más fuerza moral para ganarse la vida y más éxito para traspasar los propios genes. Puro egoísmo en el buen sentido.

J
osé
M
anuel

Josep Ros dijo...

Blanca,

Me he estado documentando un poco sobre Hannah Arendt. Muy interesante. Siempre aprendo cosas interesante de tí. Fue una gran mujer. Postulaba que el ser humano no es por naturaleza ni bueno ni malo. De todas formas, como todo judio alemán, quedó muy impregnada de las circunstancias que le tocaron vivir, por lo que lo de la "banalidad del mal" es una consecuencia de ello.Es lo que le tocó vivir.

No sólo banalizamos el mal, creo que ya llegamos a ser insensibles a él. Por lo menos en la sociedad occidental ocurre bastante.

José Manuel,

Por supuesto que la voluntad del individuo está por encima de todo.

Pero el poder y el dinero han hecho mucho daño durante toda la historia de la humanidad. Quizás una cosa lleva a la otra y mucha gente es capaz de cualquier cosa por conseguir poder o dinero. Lo vemos cada día.

Anónimo, quizás tu respuesta representa la de mucha gente "apretar un sólo botoncito", pero quizás ese botoncido pudiera ser el de tu hijo, tu madre o el tuyo. ¿cambiarías entonces de opinión? El resto de personas también tienen padres, hijos y una vida que vivir igual que tú.

Entre amigos y compañeros de trabajo he obtenido una cierta sonrisa introspectiva como respuesta, sin definirse, y por mucha confianza que tengo con algunos de ellos, no sé en realidad qué piensan.

Un abrazo

Anónimo dijo...

No se porqué, pero me parece que más de uno se pondría morado a apretar pulsadores. La doble moral es una constante en el hombre.

Aristóteles

A.B. dijo...

Esta pregunta es hacerte caer en una dicotomía provocativa. Es como si te preguntara ¿a quién quieres matar a tu padre o a tu madre?

Es estas circunstancias, por muy santo que seas apretarías algún botón. Hasta Judas vendió a Jesucristo por unas monedas, imagínate un millón de euros por alguien que no conoces.

Granada.
Un Santa mujer.

Anna dijo...

Cada vez que entro en este blog me encuentro con cosas más complicadas.

Lo siento, pero creo que yo apretaría un solo botón.

¿Seré por ello una asesina?

A lo mejor estoy provocando una muerte digna a un enfermo terminal. Nunca lo sabría.

El que diga que no apretaría ningún botón no me lo creo.

Un saludo

Anónimo dijo...

Pues Teresa de Calcuta, Gandhi, Vicente Ferrer y otros muchos anónimos no apretarían ni un solo botón. ¿O sí? Tenemos muy poca confianza en nosotros mismos. Poderoso caballero Don Dinero.

[...] Y es tanta su majestad,
aunque son sus duelos hartos,
que con haberle hecho cuartos,
no pierde su autoridad;
pero, pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero". [...]



J
osé
M
anuel

Josep Ros dijo...

José Manuel,

Estoy seguro y totalmente convencido que Teresa de Calcuta, Gandhi, Vicente Ferrer y otros muchos (como dices) no apretarían ningún botón.

Anna,

Creo que una persona con conciencia que apretara un botón como dices, siempre buscaría excusas para justificarse (si no tiene conciencia es otra cuestión).

José Manuel,

Como dices, poderosos caballero son dinero:

"Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero"

El dinero, junto con el deseo de poder ¿cuántas muertes han provocado en la historia de la humanidad?

Anna, tu debes pensar que quizás por uno más no importa verdad?

Josep Ros dijo...

a.b.

No es la misma pregunta la que tu planteas que la que planteo yo.

Hay mucha diferencia.

Anónimo dijo...

Es una pregunta compleja y aun más dar una opinión. Una cosa es lo que haríamos y otra cosa lo que decimos que haríamos. Posiblemente casi todo el mundo oprimiría algún pulsador.

Salut
Joan

Anónimo dijo...

Este problema ético-moral es de muy dificil solución.
A un mercenario, guerrillero o soldadado que hay en las infinitas guerras del planeta cobra muchísimo menos por matar, ¿qué no será capaz de hacer una persona por un millón de euros, además sin que nadie lo sepa?
El dinero es un recurso escaso, muy apetecible y deseado. Por otro lado la muerte de un sujeto que (con mucha probabilidad) no está emparentado genéticamente con nosotros haría que más de uno apretara más de un pulsador.

Pensador